jueves, julio 26, 2007

The Metro Recordings

Entrada de rigor, un poco para mantener activo este espacio y seguir dando excusas respecto al largo receso del GustaPOD. Como creo haber comentado en este espacio, me mudé a Caracas hace un par de semanas y algunas cosas no terminan de llegar, como por ejemplo mi iMac con todo el material del episodio N° 11 que grabé hace más de un mes. No quise traerla conmigo en los Aeroexpresos del Infierno porque sinceramente temo que la destruyan en el trayecto, o la mojen por completo, tal y como hicieron con mi maleta la vez pasada. Así que mejor espero a que alguien venga de Barquisimeto y la traiga, sana y salva. Una vez que esté aquí, el GustaPOD verá la luz del cyberespacio rápidamente, lo prometo (una vez más).

Además, tengo en mente unos cuantos invitados para los próximos episodios que si logro contactarlos y concretar una participación, la segunda temporada del GustaPOD va a estar, eh, interesante. Por cierto, el sábado pasado Edelweiss tuvo la amabilidad de llamarme para conversar en su programa de radio Makin@, donde mencionamos rápidamente algunas cosas del GustaPOD y la reseña que salió en El Universal en días pasados. Pueden escuchar una versión sin cortes comerciales del programa aquí. Mil gracias por el detalle Ana :)

Ya para terminar, y darle un toque amargo a este post tan optimista, la lista de cosas por comprar cada vez se hace más larga mientras que el dinero se reduce a un ritmo espeluznante. Algo tendrá que ver con el precio de la vida en Caracas, donde una cerveza puede costar 10 mil bolívares y una carrerita en taxi -de un sitio a otro no muy lejano- puede alcanzar la módica suma de 20 o 30 mil bolívares. Hay mil ejemplos más, que no mencionaré aquí para no deprimirme; más bien prefiero seguir mi plan de ahorro y rogar que las cosas que tengo en mente se mantengan en el precio actual hasta que logre tenerlas conmigo. Amén.

¡Ah! Por cierto, antes que olvide mencionarlo... creo que una de las cosas que compraré es una pequeña grabadora de audio portátil para llevarla conmigo a todos lados, sobretodo en el Metro, donde seguramente me divertiré recopilando sonidos y conversaciones similares a las que tanto me han sorprendido últimamente. El Metro es finísimo, siempre me ha gustado y ahora que he regresado a Caracas luego de tanto tiempo, lo consigo interesante y agotador, todo al mismo tiempo. Algunas estaciones son insoportables (como Plaza Venezuela, por ejemplo) pero otras son tranquilas (como Altamira o Los Cortijos) y hasta atractivas (por las chicas que se ven, claro está). Total que espero coleccionar una buena cantidad de cosas que quizá vean la calle en forma de podcast, remix o que se yo. Veremos después.

Escuchando: Devo - Deep Sleep (LP Version)

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jueves, julio 19, 2007

¿Dónde está el chofer?

Estoy desecho. Mudarse no es tarea fácil y menos cuando el tiempo no está a favor, sin embargo, creo que en líneas generales todo está bien. El trayecto de Barquisimeto a Caracas (o viceversa) en Aeroexpresos Ejecutivos es una desgracia, tanto por lo lento del recorrido como por las personas que se sientan cerca/junto a mí. Por ejemplo, hoy estaba a mi lado una chica que presumo trabaja en una funeraria y a mitad de camino decidió compartir con la señora que estaba junto a ella (y con todos los que estábamos cerca) los detallitos de su laburo. Esta fue más o menos la conversación:

Acompañante: ... mi hermano me contó que a mi papá, cuando murió, en la funeraria le metieron como una vara... ¿sería para rellenarlo?

Chica Funeraria: No, no creo... por lo general lo que hacen es que los abren, les sacan las víceras... más que todo los riñones y el hígado... y luego les abren un hueco en la cabeza, les rebanan el cerebro y luego los cosen.

Acompañante: Ay Dios. No sé, mi hermano me dijo que fue horrible... que le metieron como una vara...

Chica Funeraria: que raro... bla, bla, bla.

Cuando la conversación empezaba a ponerse más descriptiva, procuré enfocarme en la película que tenían puesta en el autobus, que a decir verdad no era la mejor opción para una unidad repleta de señoras mayores y niñitos pequeños. El chofer del autobús, en un derroche de buen gusto e innegable sutileza, decidió amenizar la jornada con una película malísima de unos ratones animados que luchan por regresar a su casa o que se yo y luego, para variar un poco la tónica, dejó caer "The Condemned", una peli que cuenta la historia de Jack Conrad, un prisionero condenado a muerte que es invitado a participar en un juego mortal: adentrarse en una especie de isla desierta repleta de cámaras de TV y competir con otros 9 prisioneros para alcanzar su libertad. En pocas palabras, 10 tipos en una isla asesinándose sin compasión mientras que un productor de TV transmite todo por internet y se emociona a medida que va aumentando el raiting del show. Sin lugar a dudas, un film para toda la familia.

De hecho, apenas empieza la peli, Conrad le entra a coñazos a 3 tipos y los vuelve mierda; luego uno de los helicópteros que se encargaba de lanzar a los participantes en la isla, se equivoca y deja caer a uno de ellos sobre una estaca que lo atraviesa de punta a punta y más adelante, otro de los participantes (un viejo como de 50 años) recontracoñacea a una chica como de 30, pero ésta aprovecha un descuido de su atacante y le clava una estaca en la yugular y luego activa una bomba que desaparece al tipo inmediatamente mientras que ella se repone, un poco adolorida. Todo eso en menos de 20 minutos. La reacción del público estuvo lejos de ser una ovación de pie... señoras indignadas por la violencia, madres tapándole los ojos a sus pequeñas criaturas mientras que ellos luchaban por no perderse ni un sólo segundo de la acción, adolecentes indiferentes y niños un poco más curiosos, que preguntaban a sus padres por qué eso o por qué aquello, dejándo sin palabras a los pobres señores que balbuceaban respuestas sin sentido. Para colmo, al chofer lo paró una patrulla de tránsito porque aparentemente iba a exceso de velocidad, lo que atrasó nuestra llegada por lo menos 30 minutos. No sé como al llegar no sacaron al chofer de la cabina para reventarlo a patadas, por idiota.

Finalmente el autobús llego a Caracas, a eso de la 1.30 pm. Fui a Wendy's de La Castellana (que es una mierda, pero era la opción más cercana) y a las 2:00 pm estaba en BBDO para mi primer medio día de trabajo. El equipo está fino, la agencia mucho más grande de lo que esperaba y los planes a desarrollar realmente me animan, así que veremos en que para todo esto. De ser conveniente, tal vez haga algunos post que reflejen un poco lo que se hace allí adentro... o quizá no. We'll see.

Por ahora, dejo esto hasta aquí y me voy a dormir. So long everybody.

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